Eva
Cano Ristolainen, Palma 1974, diplomada en diseño de
interiores por la Escuela de Artes y Oficios de
Palma, donde paralelamente se inició en la pintura.
En junio de 2006 tuvo la oportunidad de exponer en
Els Rentadors de Es Jonquet (Palma) y desde hace
tres años podemos ver su obra en la tienda de
decoración Gesto.
Nunca ha negado que su obra tenga tintes
decorativos, sino al contrario, reconoce que la
decoración es su pasión, aunque siempre ha
encontrado tiempo para una de sus aficiones, la
pintura, donde podemos observar su fuerza expresiva
y sus ganas de vivir.
En sus piezas introduce lo abstracto y lo concreto,
lo definido y lo indefinido. Variedad de colores,
rojos, ocres y negros unidos a blancos, platas y
dorados. Brillos que reflejan la luz, negros que la
absorben. Escritos e imágenes, presentes y
desvanecidas. Arenas y acrílicos que llenan de
materia y dan relieve a la pátina. Une acción,
intuición y conceptos que surgen ante la tela. Gesto
rápido y decidido, como su temperamento. Acción y
gesto que surgen de sus manos para plasmarse en sus
lienzos prescindiendo del pincel. En todos ellos
vida, mucha vida, que contagia con sus ganas de
vivirla.
Siembra entre raíces sus deseos escritos en blanco,
esperanzas en forma de semillas sobre el oscuro
negro. Naturaleza muerta que echará raíces y dará
lugar a una nueva vida llena de ilusiones, ilusiones
cumplidas gracias a nuestro esmero. Sus flores rojas
son sus amapolas que presentan un mundo repleto de
feminidad, explosión de color y pasión por la vida.
Feminidad presente en las voluptuosas espaldas de
las mujeres que forman sus pétalos. La intensidad
del rojo que llena de color la tela. Pasión que
viene dada por el color elegido y cuanto a él
podemos asociar: amor, deseo, energía, vida, fuerza,
erotismo. Utiliza el color de la tierra y las
especias para transmitirnos serenidad y armonía por
medio de sinuosos movimientos. La tierra que
contiene las semillas, el corazón que pone en todo
cuanto hace. Semillas y tierra, corazón y cuerpo,
vida dentro de la vida.
Al conocerla percibes la energía, feminidad y
alegría que desprende. Cuando inicia una obra se
enfrenta al lienzo sin tener una idea previa pero
esta, poco a poco, va surgiendo y plasmándose desde
sus manos hasta la tela. No por ello muestra una
obra vacía de contenido sino al contrario, cada una
de ellas hace referencia a un momento de
inspiración, un momento de creación y expresión
concreto. Todas ellas con un equilibrio y una
composición elaboradas. Una nueva realidad, la suya,
una nueva forma de ver el mundo, a través de sus
ojos. Por medio de sus lienzos podemos ver una parte
de su vida. Un pedacito de ella, de Eva. Desde aquí
le animo a que continúe el camino que ha iniciado, a
que no nos prive de su obra ahora que nos ha
enganchado tanto.
Amanda
Corral
Historiadora del Arte